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19 de Septiembre, 2006

Estaba llegando al último peldaño de la escala

Por Pablo Varas. - 19 de Septiembre, 2006, 6:32, Categoría: General


         ESTABA LLEGANDO

         AL ULTIMO PELDAÑO

         DE LA ESCALA


Pablo Varas

 

Allí fue el todo por el todo, toda la apuesta a una sola mano,
sin ver las cartas, mirándolas y no viendo ninguna.

Habían sido tantos años, de beberse un sueño por cada hora que
pasaba, por meses y por años, de creerselos todos. Calendarios
de un mes aquí, dos meses allá, quince días sin luz y de tanto en
tanto una carta, a veces buenas otras con letras ciegas que se
arrastraban lentas como un tren carguero en la cuesta de Malleco.
Como el primer té en la mañana de un ciego.

Cuando miró hacia lo alto vió el cielo, este tenía una forma
cuadrada y no había nadie y estaban todos. Algunos hablando
con las pesadillas, otros mirándose en el espejo de los pasos perdidos.
Un segundo ya era el pasado y ninguno quería quedarse, era como
si arrancaran de aquel instante que estaba desapareciendo y que
volvía a nacer en el segundo siguiente, en aquel espasmo del reloj,
de aquella contracción hacia lo inconcluso.

Cuando con el brazo izquierdo lanza por los aires los cordeles y ve
que el garfio se aferra como un perro sin madre, con hambre al
cemento, por sus manos comenzaron a correr todas las arenas
que han nacido para estar prisioneras de los tiempos en los relojes.

Había que aferrarse a los dos cordeles, que son dos largos brazos
de alguna mujer que llora en una estación del sur a las once menos
cuarto, con un pañuelo húmedo entre los dedos.

Tiene ante sus ojos los ladrilos ordenados de la muralla, uno al lado
del otro, uno sobre el otro. Levanta la cabeza y está en cielo y
sueña que puede volar y sentarse a descanzar y lo intenta, logra
llegar al primer peldaño.

Respira fuerte, no quiere mirar hacia abajo ni hacia atrás.
Es el actor de aquel monólogo que se aprendió entre las sombras
de las paredes y el techo cuando la lluvia era una maleta que le
habían enviado los rios infantiles. Se sigue aferrando a esos
dos brazos enormes de largos. Apoya su cabeza y siente como
la sangre corre asustada.

Quiso recordar su infancia pero no habían pecados y los
sacrilegios no se habían  inventado, eran solo palabras que
estaban esperando su día para nacer.

Tensa todo el cuerpo para llegar, para seguir subiendo y
el balanceo es el cruze de un canal con aguas correntosas,
en un barco a la deriva. Escalar era también arrancar de la
muerte que se extendía como mala hierba en el suelo que el
abandonaba sin permiso.

Allí, mientras se balancea como un trapecista en sus primeros
pasos, escuchando una fanfarria interminable, de compases
atrazados, de notas mudas y falsas.

Otro esfuerzo y sube, sigue subiendo, apreta los dientes como
para que las palabras justas no se le arranquen, no lo dejen
desvalido de preguntas, de irse sin saber por qué el azul le
quita el sueño y el verde le quita el hambre.

Era esa hora del todo o la nada. De un cuchillo gitano cortante,
de fruncido gesto y que hiela la piel.

Aferrado al cordel, era un niño asustado de sus primeros fantasmas 
agarrado a la falda de su madre, de la mano de su padre cuando
sonaban los cañonazos de los recuerdos de la guerra y veía
desfilar los muertos, esos viejos esqueletos con sus banderas de
polvo y su olor a nada.

Un peldaño más no es suficiente. Es la sed su mano que intenta
hundirse para mojar sus dedos en el agua, aunque sea uno solo,
pero está lejos, siente como le habla, escucha su murmullo que se
acerca y se aleja como una amante sin apellidos, que tiene
inventariadas todas sus noches en la planta de sus pies.

Sube, sigue subiendo, comienza a ver como el final de acerca.
La tierra ya es un enano, una pequeña naranja, un casi cuarto
menguante, que yo he visto cuando me tapo un ojo a la salida de un  bar.

Está cerca, ahora más cerca, su respiración es su mejor aliada,
aspira profundo y sopla habia abajo, cualquier ayuda es necesaria,
sus manos están casi quemadas, no las siente.

La mano derecha sube y se aferra al ultimo peldaño, queda poco,
cierra los ojos y sonrie, siente como si  un escupo ajeno le hubiera
tocado la espalda y uno más y otro más. Su pie izquierdo se
resfala, el derecho intenta encontrar su espacio y no hay nada.

Flota como un astronuata buscando la dirección de los dos
primeros colores del arcoiris, como un malabarista sin confesarse,
como un mago sin su pañuelo, ya no quedan fuerzas.

Se mordió cada uno de los recuerdos, tuvo tiempo para tragarse
las penas y sacar del bolsillo izquierdo unas cuantas alegrias y con
ellas pintarse los ojos.

Una carcajada socarrona siente cuando sus dedos se sueltan de
la cuerda, y comienza a caer de espaldas, pasa frente a los peldaños
que había recorrido, lo hace lento, ya sin preocuparse.
Va rompiendo telas de arañas. 

Aquel zarpazo maldito y feroz como un control de trigonometria,
lo había encontrado en la mitad de su sueño que él dibujó.
Otra canción sonaría si hubiera, si hubiera estado Altazor
con su aeroplano, pensamos todos

Va sintiendo como se acerca de nuevo a la tierra, que ha
dejado de ser aquel enano, que abre su ombligo negro,
que es un agujero con olor.

Faltaban dos suspiros para que tocara piedras y se despidió.
Nos dejó a todos esperando que lo aplaudieramos, nos dejó
con los pañuelos amargos de las estaciones del olvido.

En ese momento pasaba un tren y se lo llevó a él solo. Sacó
su mano por la ventanilla para despedirse mientras se reía
y lo vimos todos, cuando se perdía en la curva antes de cruzar el rio.

Cuando el Jefe de Estación de Victoria nos preguntó a quién
estabamos esperando pensamos en decirle que a Victor.

Allí él nos contó que ese era un tren que no se detenía en ninguna
parte, que pasaba por todos los lugares, pero sólo se detenía
en las estaciones donde encontraba maletas que tenían el sonido
del agua y las palabras nuevas que los pasajeros que se subian
las habían inventado.

Cuando nos pusimos a mirar el cielo, estaba amaneciendo,
quedaba una que otra estrella y las maldecimos, como
su hubieran sido sirenas y nos pusimos a insultarlas
por haberlo invitado.

 

 

 

 

 

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