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PODRAS DESCANSAR EN PAZ?

Por DR. S. TARRASCH, editor asociado a Pilaucoaldía. - 15 de Diciembre, 2006, 17:33, Categoría: General


  ¿PODRAS
  DESCANSAR EN PAZ?
:   Dr. S. Tarrasch


Sin gestos de arrepentimiento, de confesión, perdón o disculpas te
encontraste finalmente con tu lado miserablemente humano. A pesar de todo el
poder acumulado, de la riqueza ostentada y de la prepotencia ejercida ahora
estas ahí reducido a la nada. Tu muerte nos muestra lo trivialmente humano
que eras, y esta verdad duele reconocerla cuando todo lo que hiciste fue
negar tal condición a los demás.

Entraste a nuestra infancia cegando la existencia de nuestros padres;
marcaste nuestro miedo al otro torturándonos; destrozaste cualquier noción
de hogar allanándonos; provocaste la confusión en la construcción de
nuestras identidades exiliándonos; interrumpiste una y otra vez nuestra
formación expulsándonos de liceos y universidades; maniataste nuestros
medios de expresión censurándonos; hiciste desaparecer la bohemia nocturna
enviándonos a dormir con toques de queda... Ojalá hubieses sido una maquina
o
un animal para aceptar mas fácilmente que en el espacio corto de una
trayectoria de vida se puede provocar tanto mal

Porque a pesar de tu fascismo sistemático quienes tuvimos la fortuna de
sumarnos a la lucha por la libertad y la dignidad salimos sencillamente
menos dañados de tu régimen de terror, más querendones y fuertes. ¿Te debe
resultar paradójico, no? ¿Recuerdas que se te ocurrió prohibir interpretar
música con instrumentos andinos, o publicar fotografías en los medios como
Apsi,
Análisis, Cauce y Fortín Mapocho, los que salían a la calle con recuadros en
blanco? ¿Alguna vez creíste seriamente que esas medidas absurdas detendrían
las ansias de verdad y justicia de todo un pueblo? ¿Cuándo, por orden de los
servicios secretos que tu dirigías, secuestraste a tanta gente, realmente
pensaste que sus familiares se quedarían tranquilos y que, una vez libres,
no
denunciarían por todo el mundo las infamias que cometías contra tus propios
compatriotas? ¿Acaso consideraste que asesinando a Víctor Jara su canto
nuevo dejaría de crear conciencia social? ¿Que eliminando al Presidente
Salvador Allende no se volverían a abrir las anchas alamedas?
Quizá en los últimos estertores de tu infame existencia auto centrada
pensaste en el perdón. No en el perdón que jamás nació de ti, sino en el
que, de tanto en tanto, se nos solicita que te otorguemos. Y a no dudar,
ahora que has muerto, ante nuestros ojos se abrirá una gran escena del
perdón de muchos de tus compinches, una enorme teatralización del
arrepentimiento. Cuanto de ello será auténtico, y no un simulacro calculado,
un ritual automático o una caricatura, el país sabrá sopesarlo. Pero los
crímenes contra la humanidad son imperdonables, pues abusaste de tu propia
humanidad matando lo más sagrado de lo viviente, lo divino en el hombre,
asesinando a Dios hecho hombre o al hombre hecho Dios por Dios. No habrá
ecología de la memoria alguna, ni escena de redención, reconciliación o
esfuerzos de normalización del país que puedan provocar tu salvación o
absolución. A pesar de tu propia amnistía ya estas condenado por siempre al
castigo mayor al que jamás un ser humano podrá ser sometido tras de ti.
Fue tanto el odio que causaste que dividiste al país en dos bandos
irreconciliables y que lamentablemente una vez muerto el perro, la rabia no
se irá. Descansa general, en donde quiera que te hayan aceptado, pero no sé
si lo puedas hacer en paz.



NOTA:  El  Dr. S. TARRASH es editor asociado a Pilaucoaldia.
      Todas sus opiniones son de su exclusiva responsabiolidad.











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