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LA DERECHA CHILENA Y ESPAÑOLA SON ...

Por raúl - 20 de Diciembre, 2006, 15:28, Categoría: General



Entrevista a  PABLO VARAS
ex presidente de los presos políticos de Pinochet.

"La derecha chilena y española son las mismas"

M.I.

El ex presidente de los presos políticos chilenos y ex Director Nacional de
la Comisión de Derechos Humanos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria,
MIR, Pablo Varas, encuentra muchos paralelismos entre la derecha chilena y
la derecha española, porque, asegura, "mantienen los beneficios
conseguidos". Critica el modelo neoliberal heredado de Pinochet, la
impunidad en la que ha muerto y denuncia que fue propiciada por la pasividad
del Gobierno de José María Aznar. Considera que si en un debate
parlamentario, un sector se niega a discutir los abusos cometidos, significa
que "son ellos los herederos de aquellas ideas, aunque debido a los tiempos
actuales tengan que volver a ser lobos con piel de cordero". Él pasó ocho
años en prisión por ser militante del MIR.

*
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militar
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-La muerte de Pinochet ha despertado unas divisiones en Chile que parecían
ya superadas y ha alimentado también el enfrentamiento en España, en pleno
debate parlamentario sobre la recuperación de la Memoria Histórica. ¿Cree
que hemos subestimado la asunción de valores democráticos por parte de la
derecha chilena y española?
Si hubiera que hacer un paralelismo entre las derechas chilena y española,
diría que son las mismas. Tratan de no parecerse a la de esos años pero les
gusta, porque mantienen los beneficios conseguidos. La actual derecha
chilena, la política y la económica, convive perfectamente en el modelo
vigente, que se sostiene y se profundiza en Chile. Un modelo que heredamos
de la dictadura y que vive tratando de responder a lo que le pide el Fondo
Monetario Internacional y donde hay vestigios del modelo Milton Friedman y
de los Chicago boys. Hace ya algunos años, el actual Ministro de Asuntos
Exteriores de Chile, en una entrevista concedida al diario El País,
aseguraba que el "trabajo sucio era la dictadura pero que ellos intentarían
administrar de mejor forma".


-Una de las peores herencias recibidas es, para usted, el modelo económico
ultraliberal.
Los actuales grupos económicos que conviven y se reparten enormes ganancias,
aprovechando la frágil seguridad social, son los que compraron las empresas
del Estado a casi nada. La dictadura se las regaló, aun cuando todas
generaban beneficios. Hace algún tiempo, una comisión del senado chileno
creo una plataforma para investigar las empresas vendidas e investigar si
hubo delito, pero nada se sabe. La derecha política, que ocupa sus puestos
en el parlamento, es la que se creó bajo la dictadura, sus parlamentarios
son ex funcionarios del régimen de las Fuerzas Armadas, ex ministros, ex
embajadores en la ONU que, estando allí, negaban la existencia de chilenos
detenidos desaparecidos y decían que aquello era una campaña del "marxismo
internacional".


-La derecha chilena asumió en apariencia los valores propios de una
democracia. ¿Cómo se gestionó este cambio?
La derecha en Chile se siente muy cómoda en los actuales espacios y se
entiende muy bien con los partidos de la concertación. Ambos fueron parte de
las negociaciones, ambos dejaron amarrado lo que había que hacer después de
1990. Cuando Pinochet abandonó el Palacio de La Moneda, ya lo habían
negociado en el Hotel Escorial de Madrid, en 1988, de un lado dos generales
que fueron enviados por las FFAA, los generales Izurieta y Cheire,
posteriormente ex comandantes en jefe del ejército, y del otro lado los
actuales senadores Gazmuri y Nuñez. Hubo un manifiesto acuerdo entre los dos
bloques políticos que estaban negociando, pero la izquierda
extraparlamentaria, la más golpeada, la que llena los informes de muertos y
torturas, no estaba allí. Estaba intentado reconstruirse de tantos años de
golpes violentos. En la concertación ya estaban entonces en condiciones de
asumir la administración del Estado y seguir manteniendo el modelo de la
dictadura de las Fuerzas Armadas.

-Asegura que el PP "negoció" la no extradición de 37 oficiales relacionados
con la represión. ¿A qué se refiere?
Existe el convencimiento en el movimiento de Derechos Humanos en Chile y
Argentina de que el Partido Popular español no presionó, ni utilizó ningún
mecanismo para lograr que fueran extraditados 37 oficiales de las FFAA de
Argentina a España para sentarlos en el banquillo de la Audiencia Nacional.
Habrían quedado en evidencia los profundos lazos comerciales entre
empresarios ligados al PP y los gobiernos post dictaduras en Argentina.
Incluso en una gira que hiciera el señor Rajoy, cuando andaba "buscando
votos", no mencionó este tema a pesar de que es un asunto muy sensible, ya
que entre los miles de muertos de la dictadura hay hijos de españoles. Hay
muchas formas de negociar y ésta es también una de ellas y de consecuencias
dramáticas. Quedan nuevamente abandonadas las "victimas del terrorismo de
Estado" practicado por las FFAA. A esos familiares de detenidos
desaparecidos y asesinados los abandonó en Partido Popular jugando un triste
papel en la historia que tratamos de reconstruir en Chile y Argentina.


-¿Qué tendría que haber hecho el PP?
Hubiera bastado que el Gobierno del Partido Popular hubiera dado luz verde a
lo que le solicitaba el juez Garzón y sin duda la historia de la justicia
hubiera dado un enorme cambio. La muerte impide el juicio a los dictadores,
esa lentitud es la mejor manera de demostrar que los poderes fácticos están
muy presentes. Extraño juego el de la derecha española que se negó a las
extradiciones pero que se demoró cuatro horas en reconocer a los que habían
intentado derrocar al Presidente Chávez, que había sido elegido en unas
elecciones libres.


-El PP tiene por bandera a las víctimas del terrorismo de ETA, pero parece
no otorgar el mismo interés a otras víctimas de dictaduras. ¿A qué cree que
es debida esta diferencia?
La injerencia de los partidos políticos puede debilitar la fuerza que las
justas demandas de las víctimas de los conflictos internos deben tener
siempre. En Chile y Argentina han sido los familiares lo que han salido a
las calles y sus abogados dan la batalla para pedir justicia. Nosotros
constamos una manipulación de las victimas de la violencia en España y no
logramos encontrar una condena a las "victimas del terrorismo de Estado" en
Chile, sin duda porque el Partido Popular es socio del Partido Demócrata
Cristiano en nuestro país, que pidió la intervención de las FFAA y que es
hoy parte de los partidos de la Concertación.

Extraño doble juego, puede que sea más rentable políticamente. El señor
Rajoy pudo estar con las víctimas en Madrid pero podría haberse dado también
una vuelta con las Madres de la Plaza de Mayo en Buenos Aires o el señor
Aznar pudo haber visitado la Villa Grimaldi en Santiago ya que allí
desapareció el sacerdote valenciano Antonio Llidó o por lo menos saber donde
fusilaron al catalán Joan Alsina.


-Muchas heridas parecen seguir abiertas y han quedado reflejadas en la
actitud que han tenido los nietos durante el funeral. Al nieto de Pinochet
le han expulsado del ejército y el nieto de Prats ha escupido al féretro del
dictador. ¿Cómo valora la situación?
La muerte de Pinochet deja en evidencia que hay dos Chiles, el que se
aprovechó y logró enormes beneficios y el que fue agredido por el modelo
económico. Pero sin duda lo más grave lo constituye la lentitud de la
justicia que tiene dos polos. Por un lado el trabajo consecuente de
familiares y abogados y por otro, la falta de voluntad mostrada por el poder
ejecutivo de apoyar procesos extremadamente graves, como lo son las
desapariciones de personas. La muerte de Pinochet no es lo más grave en esta
historia, lo escandaloso es el rol que juegan aún hoy día las Fuerzas
Armadas, la negación sistemática a entregar los antecedentes de los agentes
y personal que fueron los verdugos y que tiene como objetivo la prescripción
del delito, es decir, ampararse en la impunidad.


-¿Cómo se sienten ahora las víctimas?
La razón estaba de nuestro lado durante aquellos años negros y violentos,
con miles de muertos y desaparecidos, cárceles secretas, centros de tortura,
fusilamientos, asesinatos a mansalva. Cómo no recordar a Sebastián Acevedo,
que se quemó a lo bonzo cuando supo que sus hijos estaban detenidos y siendo
torturados por la policía de la dictadura. Sin duda nosotros estamos muy
lejos del odio, pero cada día que pasa nos acercamos más a la justicia, y
ese recorrido, hasta saber toda la verdad, se hará sin concesiones, porque
los familiares tiene la certeza de la historia de los justos, es la verdad
la que los acompaña, quedan muchos casos en los que los cuerpos siguen
desaparecidos, porque Pinochet ordenó hacerlos desaparecer. En nada asombra
la falta de valentía de sus oficiales, ese Código de silencio que entre
ellos pactaron.

Chile arrastra y construye su historia. En el parlamento está la hija de
Salvador Allende, el hijo de Tucapel Jiménez, un sindicalista degollado por
oficiales de las Fuerzas Armadas, y también el hijo del Secretario General
del MIR, pero aún así no estamos todos. Ante el juicio de la historia el
abandono es total, pero nos quedamos con la solidaridad y los gestos. Hay
miles de calles con el nombre de Salvador Allende y ninguna con la de un
general de las Fuerzas Armadas de Chile.


-Ha participado activamente en la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
¿Cree que la justicia será ahora más efectiva o más contundente con los
abusos de la dictadura o se tratará de nuevo de olvidar?
Es fundamental que el Parlamento anule la Ley de Amnistía dictada en 1978
por Pinochet, que sin duda fue un gesto a sus subalternos por haber apoyado
lo que él sostuvo. De otra forma no se entiende la impunidad de los delitos
cometidos. Chile está compelido a anular esta ley ya que es una propuesta de
la Corte Interamericana de Justicia, que se ajusta a lo sostenido en todas
las declaraciones que apuntan al respeto a los derechos de las personas. En
el Poder Judicial en Chile hay juristas que se suscriben a estos
planteamientos, pero hay otros que los rechazan de forma tajante. Esperamos
que el esfuerzo de los abogados y la voluntad política vayan en este
sentido.


-Familiares de desaparecidos españoles en la Guerra Civil y el franquismo
han presentado ante el juez Baltasar Garzón una denuncia para que se
investiguen de forma institucional y se reconozca a estas víctimas. La
derecha critica este tipo de acciones y la posibilidad de anular los juicios
sumarísimos en el franquismo y las tacha de actitudes "revanchistas". ¿Qué
opinión le merecen estas acciones y estas críticas?
Hay delitos de "lesa humanidad" también en los años posteriores a la Guerra
Civil. Una guerra que es dos veces más cruenta y que podemos acercarnos a
ella por las pasiones o por la historia. A mí me parece que el mejor camino
es la historia. Cada "obra" tiene sus herederos y en este caso el heredero
es el Partido Popular.

Si en un debate parlamentario hay un sector que se niega a discutir delitos
cometidos y abusos, es que son ellos los herederos de aquellas ideas, aunque
debido a los tiempos actuales tengan que volver a ser lobos con piel de
cordero. Que nadie se lleve a engaños. Recordar lo sucedido no divide sino
que coloca las cosas en el lugar justo e indicado. Imaginemos por un solo
instante que esos tres banderilleros que asesinan junto a Lorca, sean de
apellidos, Zaplana, Rajoy, Aguirre, o Gallardón. Eduardo Galeano, el autor
de Las venas abiertas de América latina, pasó largos años de exilio en
Cubillas, un pequeño pueblo de la costa catalana. Él nos enseñó letra a
letra "la imperiosa necesidad de tener ojos en la nuca".


"Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros
hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse.
Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se
abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir
una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!.
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no
será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral
que castigará la felonía, la cobardía y la traición. (Últimas palabras de
Salvador Allende en Santiago de Chile, el 11 de septiembre de 1973) .

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